Película que pasa desapercibida entre el público pero que triunfa en los certámenes…, lo normal.
La primera mitad empieza bien: el falso taxista protagonista relata su vida a su abogado: su vida de pobre, la emigración de un pueblo extremeño a Barcelona, su vida de trabajador, de cómo perdió su empleo y empezó a “usar prestados” los taxis ajenos para mantener a su familia, y de cómo se va mudando a otras casas por la necesidad.
Evidentemente, la acción de la película no se centra en la época del ladrón de taxis (que pudo ser más entretenida)- sino en su lucha por la libertad, por su vida, y por su cordura.
Habla con su abogado, se muda en casa de uno que no llegué a saber quien era (quizá un amigo del abogado) y su integración en una comuna porque los servicios sociales le buscan para ingresarle en una clínica mental (no puede quedarse en casa del amigo de abogado).
Hasta ahí todo estupendo, pues en adelante el film se tercia en una descarada propaganda anti-sistema.
El taxista ful sigue saliendo a pesar de que algunas celebridades universitarias y figuras revolucionarias usen su historia para su mayor lucimiento profesional; quienes, orgullosos de estar en contra del sistema y de ser el amigo del obrero y del joven, se permiten la licencia de mostrar sus teorías.
Una y otra vez nos ponen imagenes de heroicos okupas que destrozan puertas para adentrarse en naves o pisos vacíos, pegar carteles de Protesta, o meterse en centros comerciales para romper y pintar los muros (espero que esto sea ficción, porque eso de que en Barcelona vengan una muchedumbre a estropearte la tienda no me hace mucha gracias, más bien miedo)
Además, tienen los ingredientes básicos para convertirse en una película de culta al uso:
—imagenes nostálgicas o de época pasadas, costumbristas, paisajes que no tienen nada que ver con la trama, es más, la retrasan sin necesidad. Es necesario que vaya con música.
-Banda sonora interpretada por grupos desconocidos y alternativos, en este caso Jalea Real.
-La cámara debe detenerse en retratar lo más posibles detalles curiosos y castizos, para demostrarnos la “alegría de vivir y la autenticidad de la historia” Ej- La vieja bailando en el desfile okupa. Verla unos segundos tiene gracia, verla 5 minutos da grima.
-Una estupenda voz en off con trascendentales mensajes sobre la dignidad, el trabajo, y los males del capitalismo.
-La escena final en que el pobre protagonista habla ante un apasionado público contando su vida, con micrófono incluido.
-Alteración del orden temporal, que queda muy moderno: se mezclan escenas del pasado, presente y futuro sin orden, alternandose, y que cuentan todo lo que pasa.
-Cámara Documental , es decir, se mueve mucho.
spoiler:
Cabe destacar el excepcional papel del actor principal, que a pesar de (o gracias a) su inexistente carrera cinematográfica, nos presenta un personaje tan real que parece un documental y no ficción. Es más, ÉL es la película, es el que mejor actúa, el que mejor vocaliza, el que mejor se le entiende, el que usa la entonación adecuada, que que gestua con más realismo y naturalidad. Él despierta ternura y el orgullo de ser pobre.
Mucho mejor que los actores profesionales que les acompañan y que sobran, los que hablan tan bajo que hay que subir el volumen. Suerte que con algunos personajes vienen unos bonitos subtítulos en castellano que te facilita la comprensión.
Conclusión: Me esperaba otra cosa, una película con trama y no una sucesión de diálogos y monólogos, que encima suelen repetir los mismos (o al menos parecidos) mensajes en todo el metraje. Apenas se avanza.
Como propaganda okupa antti-capitalismno es muy buena, de eso no hay duda.
Si no llega a ser por Pepe Rovira hubiera puesto un cuatro.
Puede que sea muy buena, pero a mí no me gustó.-Puede que al ser un inculto me parezca aburrido 83 minutos de dialogo ininterrumpido.